Un estudio publicado el pasado mes de julio en la revista científica Ecology, revela que, además de pequeños organismos, los corales son capaces de alimentarse de grandes medusas urticantes como es el caso del aguijón malva (Pelagia noctiluca), una especie de color violeta de distribución atlántica y mediterránea que cuando llega a la línea de costa causa estragos entre los bañistas.

En concreto, el trabajo, elaborado por expertos de la Universidad de Edimburgo y del Consejo Nacional de Investigación de Italia, denota que especies como el coral estrellado (Astroides calycularis), de color anaranjado y forma de estrella, cooperan para capturar a sus presas, lo que les permite cazar grandes organismos.

En base a este estudio, Arrecifes Bassalto ha desarrollado una serie de módulos, que fomentan la adherencia masiva de anémonas, convirtiéndolas en el perfecto depredador para las plagas de medusas, que tantos estragos causan, incluso causando cierres temporales de las playas en el atlántico y mediterráneo. Estas medusas quedan atrapadas por los tentáculos de los pólipos que integran la colonia, y cuando intentan escapar, el individuo adyacente les impide la huida, impidiendo que se desenganchen; hay que recordar, que los pólipos actúan conjuntamente para defenderse, alimentarse y reproducirse, por ello, sólo con que una parte de la medusa quede enganchada a un pólipo del coral, el resto de ellos podrán agarrarla, consumiéndola por completo.

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